Culpable o no

Mi preocupación acerca de la la Sentencia en contra A. Fujimori. Más allá de lo jurídico: ¿Cuánto realmente avanzamos en materia de Derechos Humanos con hitos como éste?
En general, no me gusta pronunciarme sobre temas de coyuntura nacional peruana.
Es que siento (y ojo, digo bien; "siento") que hay cosas más importantes (de alcance mundial) de las cuáles ocuparse.
No obstante, quiero hace una excepción ahora.
La Condena a A.Fujimori a 25 años de prisión ha tenido fundadamente gran repercusión internacional.
Ello, porque sienta un notable precedente en torno a los límites del uso (y abuso) del poder de los gobernantes y la otra cara de la moneda: en lo referente en torno a la universalidad e igualdad de derechos de todos aquellos quienes conforman una sociedad.
Es un claro avance en sí en materia de Derechos Humanos.
Y sin embargo, me queda un sinsabor ¿Hasta qué punto representa sólamente un progreso en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos (DIDH) y hasta qué punto efectivamente es un logro en el amplio campo de los Derechos Humanos?.
Me explico, no cabe duda del paso adelante en lo jurídico de este episodio -aún cuando luego se den previsibles retrocesos, como la reducción de la pena e incluso, un indulto al ex-presidente-.
Pero ¿En qué medida realmente estamos ante una evolución en favor de la institucionalización de una cultura de derechos?. Y más aún: ¿Qué alcances hay en todo esto en el plano psicológico social?.
Observo, no sin asombro, que tanto en los instrumentos de medición (sobretodo en las encuestas) y también en mi experiencia como "ciudadano de a pie" (que en este caso es literal, pues soy un peatón) que mucha gente -acaso la mayoría de peruanos- está en desacuerdo con el Fallo.
Y el desacuerdo no es tanto por la sentencia en sí misma sino porque existe un extendido sentido común en la sociedad peruana (y creo que en la mayor parte de las sociedades) que un político, un gobernante que consigue importantes logros para su país amerita ser "perdonado" por sus errores así ellos sean crímenes, como es el caso.
Luego, el punto no es que a A.Fujimori se le considere culpable o no, sino que se le tenga como "intocable", una persona a la que todo se le pueda pasar por alto en consideración a sus supuestos méritos políticos.
Nada novedoso por cierto: sin ir muy lejos, muchos defensores de Derechos Humanos que hoy se congratulan acertadamente por este Fallo, son capaces de perdonar todos los crímenes que ellos saben que Fidel Castro -y su régimen- ha cometido y comete en Cuba.
Lo dicho arriba es solo un ejemplo, hay qué abrir un poco los ojos nada más para observar la gran cantidad de "intocables" que han existido y existen en diferentes países.
Me queda pues la preocupación de fondo: ¿Cuánto realmente estamos haciendo los defensores de Derechos Humanos por construir una cultura de derechos en el mundo?; y detrás de ello: ¿Acaso los avances jurídicos al final de cuentas no vienen a ser más que "castillos de naipes" derrumbables ante los vientos autoritarios que provienen de lo más profundo de las sociedades y de las psiques humanas?.
(Lima, Abril de 2009)


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