De Mis Crisis - 3
Espérame en el barrio, que mañana volveré.
Sé que es extraña mi ausencia. Más lo es para mí.
Sé que es chocante mi clon. Más lo es para mí, creeme.
No te pido perdón porque dudo de mi capacidad moral en estos instantes.
Y ya que estamos en este punto, dudo -en este trance- asimismo de mis capacidades racionales, estéticas, sensibles y en fin, de casi todo lo dudable.
Es por todo ello que tampoco te doy explicaciones.
Pero, por favor espérame ¿Sí?.
Recuerda que alguna vez te dije que "de peores había salido".
Te fundamentaba -o acaso simplemente apelaba a tu compasión- diciéndote que la Fe me sacaría adelante.
Ahora que ella se haya fortalecida con la luz de un proyecto, con mayor motivo aún saldré. Lo sé.
Estoy, tú ya sabes, en esta azotea. No es un lugar tan malo como a veces me quejo, pero definitivamente no es un lecho de rosas.
Aquí se malduerme, se malcome, se malpiensa. En suma: se malvive. Pero se vive que es lo importante.
Los rayos de sol iluminan los trastos, los recuerdos del pasado interminable que varan en este lugar. Ciertamente también echan luz sobre flamantes adquisiciones que no podría precisar qué hacen acá.
Y si de día el sol resplandece hasta el absurdo, por las noches la luna es intensa hasta la crispación.
Pierdo la paciencia y luego la recupero para volver a perderla entre tanto mareo.
Y lo único cierto que me queda al final, es que mañana volveré al barrio, que nos encontraremos, que tendremos un buen rato para charlar, que nos despediremos con un beso, pero que antes de ello -como el buen par de limeños que somos- nos quejaremos del clima y de Lima.
Espérame, por favor. Vuelvo en un toque.
Sé que es extraña mi ausencia. Más lo es para mí.
Sé que es chocante mi clon. Más lo es para mí, creeme.
No te pido perdón porque dudo de mi capacidad moral en estos instantes.
Y ya que estamos en este punto, dudo -en este trance- asimismo de mis capacidades racionales, estéticas, sensibles y en fin, de casi todo lo dudable.
Es por todo ello que tampoco te doy explicaciones.
Pero, por favor espérame ¿Sí?.
Recuerda que alguna vez te dije que "de peores había salido".
Te fundamentaba -o acaso simplemente apelaba a tu compasión- diciéndote que la Fe me sacaría adelante.
Ahora que ella se haya fortalecida con la luz de un proyecto, con mayor motivo aún saldré. Lo sé.
Estoy, tú ya sabes, en esta azotea. No es un lugar tan malo como a veces me quejo, pero definitivamente no es un lecho de rosas.
Aquí se malduerme, se malcome, se malpiensa. En suma: se malvive. Pero se vive que es lo importante.
Los rayos de sol iluminan los trastos, los recuerdos del pasado interminable que varan en este lugar. Ciertamente también echan luz sobre flamantes adquisiciones que no podría precisar qué hacen acá.
Y si de día el sol resplandece hasta el absurdo, por las noches la luna es intensa hasta la crispación.
Pierdo la paciencia y luego la recupero para volver a perderla entre tanto mareo.
Y lo único cierto que me queda al final, es que mañana volveré al barrio, que nos encontraremos, que tendremos un buen rato para charlar, que nos despediremos con un beso, pero que antes de ello -como el buen par de limeños que somos- nos quejaremos del clima y de Lima.
Espérame, por favor. Vuelvo en un toque.


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