Es por Amor
Es por Amor.
Sobre el Amor y la lucha por los Derechos Humanos.
Derechos Humanos ¿Para qué?.
Esta pregunta tiene muchas respuestas y más aún se presta a un saludable entramado de enfoques que da para un largo y necesario debate.
Aquí sólamente pretendo expresar una percepción personal.
Yo entiendo mi lucha por los Derechos Humanos ante todo y sobre todo por Amor.
Es el amor a la vida y al mundo lo que me mueve a luchar por la Libertad de la persona humana, la cual entiendo indispensable a su Felicidad y al bienestar de su entorno natural.
Es un amor que puede llenarse de miles de razones pero que al final se sostiene en un sentimiento inexplicable, llámesele Fe, llámesele como sea.
Derechos Humanos ¿Para qué?: pues para la Libertad diría yo.
Libertad en un sentido amplio, es decir, el ideal de personas libres del miedo y de la miseria como bien se argumenta en los fundamentos de la Declaración Universal de DDHH de 1948.
Creo que sólo seres libres a su vez pueden desarrollar plenamente la capacidad de amar. De amarse a sí mismos y a sus semejantes (incluyendo los animales, el ecosistema y el cosmos en suma). Y retroalimentar así la lucha por un mundo y una vida mejores.
Todos en alguna medida ya somos libres, pues aún el ser más oprimido intenta hilvanar una explicación a su acontecer y ello es inevitable pues el homo sapiens está estructurado así: con una dimensión crítica inalienable (aunque mellable y a veces demasiado, sí).
Entonces la lucha por la Libertad, que es la promesa de los DDHH pasa por ampliar la Libertad en tanto vocación esencial humana.
¿Y donde queda la indignación? ¿la rabia ante las injusticias?.
A mí sinceramente no me agrada la perspectiva "indignacionista" en la lucha por los DDHH, todo ese discurso de "indígnate y actúa". No comulgo con aquello.
De la indignación al Odio hay una línea muy delgada. Y el odio es justamente el enemigo.
El odio enceguece y lleva a plantear que hay humanos que no son dignos (que no tienen valor en sí) , que son prescindibles.
El odio está presente en numerosas ideologías y por supuesto que el enfoque trans-ideológico de los DDHH no es inmune a él.
Una expresión del veneno del odio en una aplicación derecho-humanista es anular la humanidad del violador de DDHH y desearle (y hacerle) lo peor.
Con ello, la lucha por los Derechos Humanos se desvirtúa pienso yo.
Mi apuesta por el Amor implica no desestimar la legitimidad de la Indignación , pero sí manejarla con sumo cuidado. Para no pasar de ella al odio envilecedor.
El Amante de los Derechos Humanos ama lo humano en sí. Y para amar hay que aceptar. Aceptar que parte de lo humano es la capacidad del daño. De un daño que puede ser más o menos justificado racionalmente. Que la razón puede ponerse al servicio del Mal. Que nadie es inmune a ello, que a cualquiera nos puede suceder. Que todos somos potenciales violadores de DDHH.
Aceptar el "lado oscuro" de lo humano es difícil pero necesario. Tanto como lo es entender cabalmente al otro lado de la moneda: el sentido del Bien inherente a la persona humana.
Al violador de DDHH, así como a cualquier ofensor de la dignidad humana hay que aceptarlo siempre como humano. Ello implica no quedarse en la ira en su contra sinó en ir más allá: desarrollar comprensión, compasión para con él o ella. Y dentro de un marco de justicia, darle la oportunidad de redimirse.
Todo ser con capacidad moral puede recapacitar.
¿Existen personas sin capacidad moral alguna?. Esa es una duda que tengo. Si fuese el caso, pues habría que darles un trato especial, el cual necesariamente conllevaría la inimputabilidad. Pero reitero: tengo mis dudas al respecto.
Derechos Humanos ¿Para qué?: Para realizar la Dignidad Humana que va esencialmente ligada a la Libertad. También a la Igualdad por supuesto, ya que a fin de cuentas una verdadera libertad no puede existir sin igualdad.
La "Libertad de los Desiguales" (que no de los Diferentes) es una farsa. Si unos son más "libres" que otros a la larga o a la corta, todos terminamos alienados, enfrentados y encadenados a nuestras pequeñeces. La Historia lo ha demostrado largamente.
Pero nada de este afán por la Libertad se sostiene sin el Amor. Pues si no se ama ¿Para qué se vive?. Si yo no amo, me echo al abandono, o simplemente me suicido. Si la sociedad no cultiva el amor, también se echa al abandono o se "suicida" de una forma u otra (el crimen y la guerra son buenos ejemplos aquí).
Es por lo expuesto que desde mi percepción personal la lucha por los Derechos Humanos es , como ya dije, ante todo y sobre todo por Amor.
Sobre el Amor y la lucha por los Derechos Humanos.
Derechos Humanos ¿Para qué?.
Esta pregunta tiene muchas respuestas y más aún se presta a un saludable entramado de enfoques que da para un largo y necesario debate.
Aquí sólamente pretendo expresar una percepción personal.
Yo entiendo mi lucha por los Derechos Humanos ante todo y sobre todo por Amor.
Es el amor a la vida y al mundo lo que me mueve a luchar por la Libertad de la persona humana, la cual entiendo indispensable a su Felicidad y al bienestar de su entorno natural.
Es un amor que puede llenarse de miles de razones pero que al final se sostiene en un sentimiento inexplicable, llámesele Fe, llámesele como sea.
Derechos Humanos ¿Para qué?: pues para la Libertad diría yo.
Libertad en un sentido amplio, es decir, el ideal de personas libres del miedo y de la miseria como bien se argumenta en los fundamentos de la Declaración Universal de DDHH de 1948.
Creo que sólo seres libres a su vez pueden desarrollar plenamente la capacidad de amar. De amarse a sí mismos y a sus semejantes (incluyendo los animales, el ecosistema y el cosmos en suma). Y retroalimentar así la lucha por un mundo y una vida mejores.
Todos en alguna medida ya somos libres, pues aún el ser más oprimido intenta hilvanar una explicación a su acontecer y ello es inevitable pues el homo sapiens está estructurado así: con una dimensión crítica inalienable (aunque mellable y a veces demasiado, sí).
Entonces la lucha por la Libertad, que es la promesa de los DDHH pasa por ampliar la Libertad en tanto vocación esencial humana.
¿Y donde queda la indignación? ¿la rabia ante las injusticias?.
A mí sinceramente no me agrada la perspectiva "indignacionista" en la lucha por los DDHH, todo ese discurso de "indígnate y actúa". No comulgo con aquello.
De la indignación al Odio hay una línea muy delgada. Y el odio es justamente el enemigo.
El odio enceguece y lleva a plantear que hay humanos que no son dignos (que no tienen valor en sí) , que son prescindibles.
El odio está presente en numerosas ideologías y por supuesto que el enfoque trans-ideológico de los DDHH no es inmune a él.
Una expresión del veneno del odio en una aplicación derecho-humanista es anular la humanidad del violador de DDHH y desearle (y hacerle) lo peor.
Con ello, la lucha por los Derechos Humanos se desvirtúa pienso yo.
Mi apuesta por el Amor implica no desestimar la legitimidad de la Indignación , pero sí manejarla con sumo cuidado. Para no pasar de ella al odio envilecedor.
El Amante de los Derechos Humanos ama lo humano en sí. Y para amar hay que aceptar. Aceptar que parte de lo humano es la capacidad del daño. De un daño que puede ser más o menos justificado racionalmente. Que la razón puede ponerse al servicio del Mal. Que nadie es inmune a ello, que a cualquiera nos puede suceder. Que todos somos potenciales violadores de DDHH.
Aceptar el "lado oscuro" de lo humano es difícil pero necesario. Tanto como lo es entender cabalmente al otro lado de la moneda: el sentido del Bien inherente a la persona humana.
Al violador de DDHH, así como a cualquier ofensor de la dignidad humana hay que aceptarlo siempre como humano. Ello implica no quedarse en la ira en su contra sinó en ir más allá: desarrollar comprensión, compasión para con él o ella. Y dentro de un marco de justicia, darle la oportunidad de redimirse.
Todo ser con capacidad moral puede recapacitar.
¿Existen personas sin capacidad moral alguna?. Esa es una duda que tengo. Si fuese el caso, pues habría que darles un trato especial, el cual necesariamente conllevaría la inimputabilidad. Pero reitero: tengo mis dudas al respecto.
Derechos Humanos ¿Para qué?: Para realizar la Dignidad Humana que va esencialmente ligada a la Libertad. También a la Igualdad por supuesto, ya que a fin de cuentas una verdadera libertad no puede existir sin igualdad.
La "Libertad de los Desiguales" (que no de los Diferentes) es una farsa. Si unos son más "libres" que otros a la larga o a la corta, todos terminamos alienados, enfrentados y encadenados a nuestras pequeñeces. La Historia lo ha demostrado largamente.
Pero nada de este afán por la Libertad se sostiene sin el Amor. Pues si no se ama ¿Para qué se vive?. Si yo no amo, me echo al abandono, o simplemente me suicido. Si la sociedad no cultiva el amor, también se echa al abandono o se "suicida" de una forma u otra (el crimen y la guerra son buenos ejemplos aquí).
Es por lo expuesto que desde mi percepción personal la lucha por los Derechos Humanos es , como ya dije, ante todo y sobre todo por Amor.

