el juan fran

Thursday, September 10, 2009

La Paloma Cósmica



La paloma anidó en mi habitación. Sucedió esta tarde.

Desde hacía días venía comportándose extraña, se asomaba a la ventana y me quedaba minutos mirando como quien pregunta: “¿A qué hora te vas?”.

A las seis quedé perplejo. Sobre las almohadas un nido, redondo, perfecto y dentro de sí: tres huevecillos color salmón.

Vivo cinco años en este departamento -en un tercer piso- y jamás había sucedido un evento similar. Me puse a pensar: “¿Porqué?”.

En eso, un fuerte ventarrón proveniente del balcón levantó una polvareda que tiznó la sala y la cocina, e incluso, dejó secuela en mi dormitorio.

Ahí estaba la respuesta.

Hace tres semanas fue podado severamente -por la Municipalidad, es decir, por el Estado- el frondoso árbol que se yergue en el frontis de mi vivienda.

Y lo que hasta aquí parece una mera anécdota doméstica adquiere dimensiones globales.
Sucede que la civilización humana en su progresión tecnológica avanza poniendo en jaque al orden de la naturaleza.


En la línea de mi historia, una pobre paloma de un día a otro se halla sin espacio para anidar y su instinto le empuja a buscar al sitio idóneo más próximo.

No hay tiempo para dilatar: los huevecillos deben permanecer calientes para que las crías nazcan bien. Entonces ella -estudiosa, ingeniosa- determina que es mi mullida cama el lugar indicado.

Ya sabemos que desde que el humano es humano siempre ha tendido a marcar espacios cada vez más amplios sobre el mundo salvaje.

Ha construido ciudades y caminos, ha asfaltado los verdes campos e incluso ha penetrado el dominio de los mares con puentes e islas artificiales. Ha invadido los cielos. Y más aún, viene asentando su hábitat más allá de las nubes y de la propia atmósfera.

La naturaleza resiste nomás y se las arregla cuanto puede para mutar a nuevas formas de sobrevivencia.

La paloma pasa del árbol al edificio, lo mismo que muchas especies migran de hábitat y modifican sus costumbres.

De manera análoga, las fuerzas inanimadas cambian también: los ríos modifican sus cursos -y un dia ya no hay más Amazonas frente a Iquitos, por ejemplo-.

Así como los ríos, los mares y sus corrientes, el cielo y sus fenómenos, las formaciones subterráneas... Todo cambia.

La progresión acelerada de la tecnología humana en los últimos siglos -en especial el que acaba de terminar y el que principiamos hace menos de una década- está llevando a este nuestro planeta a una situación límite.

Situación en la cual, nosotros los humanos empezamos ya a vernos afectados y a cuestionarnos qué hicimos mal, qué hacemos mal, qué podremos hacer para que las cosas no sigan empeorando, y aún mas, para que mejoren.

Muchos enfoques abordan esta cuestión. Este es solo un artículo introductorio hacia una reflexión acerca de la Ecología y los Derechos Humanos.

En este mismo texto he utilizado algunas nociones que se prestan a la controversia. El mayor ejemplo de ello ha sido el hablar de lo humano como si estuviese disociado de lo natural. No creo que tal cosa sea así, pero ha sido una metáfora necesaria a manera de punto de partida.


En próximos artículos expondré mi visión y propuesta general acerca de esta temática que no por casualidad ha tomado como emblema a la Paloma.

Ella representa a la Paz y aquí más allá de la Paz entre humanos, quisiera emblematizarla como la Paz del Cosmos humanamente asible.

Gracias por su atención.

Wednesday, September 02, 2009

Discapacitados y Discriminados


La Revelación detrás de la revelación: Megan Fox y los Derechos Humanos de las personas con trastornos mentales.


Megan Fox ha revelado a la Revista "Wonderland" (Reino Unido) padecer de trastornos mentales (Agosto, 2009).


Y va en serio el decir de la actriz, ya que en su relato detalla síntomas precisos como alucinaciones auditivas, ilusiones paranoides, disfunción social, histeria, sensación de retraso mental y lo que ella denomina "brotes de esquizofrenia", que al parecer se trata de percibir diferentes líneas de pensamiento a la vez (y no saber como conducirse en tales momentos).


No es la primera figura pública que hace alusión a esta clase de condiciones que son los trastornos mentales, pero vaya que llama la atención el lujo de detalles y a lo que a ello apunta.


En palabras de la propia Megan Fox:


"Debo padecer de alguna enfermedad mental, pero no sé de cuál".


He ahí el "quid" del asunto: la dificultad de poder encasillarse en alguna categoría que con seguridad la haría oficialmente ser considerada debajo del estándar básico de salud mental.


Poder saber "cuál" enfermedad mental tiene ella la llevaría a una situación doble: la de ser considerada una discapacitada y a su vez, la de ser pasible de una eventual discriminación legal (vía la interdicción).


Esto es desde luego una moneda de dos caras, o si se quiere, un arma de doble filo, pues todo discapacitado tiene el derecho a acceder a recursos que el resto de la gente no posee -por un principio de equidad- acorde los cánones de los Derechos Humanos. Pero a su vez, bajo esos mismos cánones la persona no está protegida contra la discriminación.


¿Y cómo podría ser discriminada una actriz famosa y acaudalada como Megan Fox?. No es difícil imaginar algún escenario. Por ejemplo: en un proceso judicial, su eventual cónyuge alega que ella no está "capacitada mentalmente" y el juez le impone la interdicción a ella (con internamiento, es decir: privación de la libertad) y la custodia legal de su fortuna a él.


Ahora bien, si alguien como esta actriz y modelo es pasible de semejante situación en su contra. ¿Qué puede esperar la gran mayoría de personas con trastornos mentales?.


Lo planteo así: ¿Qué pueden esperar ellos del marco teórico y de la doctrina jurídica de los Derechos Humanos?. Seguramente muchas cosas, pero no el ser protegidos de la discriminación legal a causa de su condición de salud.


Este es uno de los tres grandes vacíos que en cuanto a Discriminación Legal aún hoy en la primera década del Siglo XXI padecen los Derechos Humanos (DDHH).


Los otros dos son la discriminación por edad y la discriminación por nacionalidad. (Aunque en el caso del primero, el sistema internacional de protección de los Derechos del Niño y de la Niña hace que los individuos aquí estén -al menos en teoría- aceptablemente defendidos en sus derechos vía el concepto "Interés Superior del Niño/a".)


Discapacitados y la vez Discriminados legalmente, tal es paradoja que los DDHH aún no consiguen resolver frente a las personas con trastornos mentales.


El primer paso al respecto sería el establecer con claridad -en el plano teórico e ideológico- que Discapacidad y Discriminación son cuestiones incompatibles.


El segundo gran paso, creo, es re-pensar lo que venimos entendiendo por "trastornos mentales" a fin de construír una categorización óptima que -acorde con el marco de los Derechos Humanos- sea genuinamente funcional a la dignidad humana de los/as afectados/as.


Para esto último estimo necesario un diálogo amplio entre defensores de los derechos humanos, profesionales de la salud, personas con trastornos mentales y parientes/amigos de estos últimos.


Tal diálogo debiera darse necesariamente con una perspectiva inter-cultural, así como una de género.


Frente al decir de Megan Fox acerca de que ella sabe que padece algo, pero no sabe exactamente qué, nosotros los defensores de DDHH podríamos responderle a la actriz y al conjunto de afectados por trastornos mentales:


"Debemos padecer de algunos vacíos en nuestros conceptos, aún no sabemos claramente de cuáles... pero estamos comprometidos a trabajar en enriquecer nuestras ideas y en mejorar nuestro activismo por la Dignidad Humana de Ustedes".