Verano Austral
De niño me gustaba el verano.
Luego crecí y con los años comenzó a desagradarme.
Verano, feria de vanidades.
Verano, el tiempo de las apariencias, de las mentiras.
El verano y la alegría por decreto.
Verano social es hipocresía.
Verano mental, sin amor, es tristeza.
Tristeza a plena luz.
Que no la cubre una minifalda al pasar, ni un pegajoso protector solar.
Ni la encubre una discoteca, ni la playa, ni cualquier parranda.
Y el año nuevo, es una noche más que anuncia otro ciclo de miedo y melancolía.
Esa que se presagia en los albores del primero de enero, la resaca del fin del mundo que habrá de venir para todos.
La muerte a cuentagotas.
Quisiera morir acompañado.
Pero es verano: estoy solo a mi manera, como lo están otros a la suya.
Ya no soy un niño. Ahora soy un moribundo.
Y el verano me lo grita por todas partes:“Finge o muere ya”.
Verano austral. Honestidad brutal.
Luego crecí y con los años comenzó a desagradarme.
Verano, feria de vanidades.
Verano, el tiempo de las apariencias, de las mentiras.
El verano y la alegría por decreto.
Verano social es hipocresía.
Verano mental, sin amor, es tristeza.
Tristeza a plena luz.
Que no la cubre una minifalda al pasar, ni un pegajoso protector solar.
Ni la encubre una discoteca, ni la playa, ni cualquier parranda.
Y el año nuevo, es una noche más que anuncia otro ciclo de miedo y melancolía.
Esa que se presagia en los albores del primero de enero, la resaca del fin del mundo que habrá de venir para todos.
La muerte a cuentagotas.
Quisiera morir acompañado.
Pero es verano: estoy solo a mi manera, como lo están otros a la suya.
Ya no soy un niño. Ahora soy un moribundo.
Y el verano me lo grita por todas partes:“Finge o muere ya”.
Verano austral. Honestidad brutal.


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